14 febrero 2007

14 de febrero de 1979.

Sergio Borrajo Palacín

Asesinado por ETA en Vitoria.
Sergio se disponía a entrar en su casa cuando un terrorista le disparó un tiro en la nuca.

De 68 años, era teniente coronel de Infantería, en la escala B. Estaba casado y tenía una hija de veintiún años, Carmen. Ella cuenta su historia en Olvidados, el libro de Iñaki Arteta y Alfonso Galletero:

"Cuando ya estábamos cerca del portal de casa vimos mucho revuelo. Se nos acercó una chica y nos dijo: "se han cargado a un militar". El único militar que vivía por allí era mi padre.
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La noche anterior ocurrió algo extraño. En el pomo de la puerta alguien había dejado colgada una de esas mallas en las que se meten las naranjas, llena de basura, y por fuera tenía pegada una bandera española.
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No sé cuánto tiempo pasé en la capilla ardiente frente al cadáver. No me puedo deshacer de la imagen de mi padre inerte con la marca del disparo en la frente.
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Contamos con el apoyo de la gente que nos quería, de amigos y familia, pero notamos también la distancia de cierta gente. De las instituciones, por ejemplo. Los nacionalistas no enviaron ni un telegrama. Sí que me acuerdo especialmente del trato afectuoso de Ramón Rubial. Pero tampoco el ejército... El que sucedió a mi padre, que era amigo suyo, fue un día a casa con una medalla, nos la dio y se marchó.
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He intentado no generar ningún tipo de odio en mis hijos.
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El concepto de justicia para mí es que se detenga a quien ha asesinado, se le juzgue y que no se sea benevolente rebajándole las condenas. Pero también que se informe a las familias porque a nosotras nunca nos dijeron ni hemos sabido cómo va la causa. Nunca nos han informado de nada al respecto.
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La memoria es para nosotros que se nos tenga en cuenta, que se sepa que España ha pasado unos años terribles y que la historia hable de ETA, claro, pero sobre todo hable de la cantidad de gente que ha sido asesinada y ha sufrido por ETA.

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14 de febrero de 1996

Francisco Tomás y Valiente

Asesinado por ETA en Madrid en su despacho de la Universidad Autónoma, mientras hablaba por teléfono con el profesor Elías Díaz, que escuchó los disparos. Francisco, catedrático de Historia del Derecho y miembro del Consejo de Estado y de la Real Academia de la Historia, había sido presidente del Tribunal Constitucional entre los años 1986 y 1992.

Pocos días antes, había enviado a El País el que fue su último artículo, Razones y tentaciones de Estado. Hablaba de ETA, con ocasión del asesinato de Fernando Múgica. Acababa así:

"Cada vez que matan a un hombre en la calle (y esto no es una metáfora, como diría el cartero de Neruda), nos matan un poco a cada uno de nosotros".

Su compañero Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional, le dedicaba al día siguiente de su asesinato un artículo en El Mundo: El presidente Tomás y Valiente. He aquí sus dos primeros párrafos:

"Son las once y veinte de la mañana. Me encuentro impartiendo la clase a los alumnos de segundo año de la Facultad de Derecho de la Complutense. En ese momento, de forma inesperada, entra sofocada la secretaria del Departamento, y me comunica que acaban de asesinar en la Universidad Autónoma al catedrático y ex presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente.

La noticia me deja aturdido, se la comunico a mis alumnos, que reflejan en sus rostros la consternación, y suspendo inmediatamente la clase. Nuevamente la irracionalidad del terrorismo se acaba de cobrar otra víctima que, en este caso, es todo un símbolo. Mi amigo y colega Tomás y Valiente no era sólo un ilustre catedrático de la Universidad española, no era sólo el historiador del Derecho de mayor prestigio en nuestro país, no era sólo un hombre bueno, leal y generoso, amigo de sus amigos. Era mucho más: era todo un símbolo del Estado de Derecho que los españoles de buena voluntad desean que exista en España."


Los estudiantes de la Autónoma convirtieron en símbolo sus manos blancas.

Francisco estaba casado y tenía cuatro hijos.
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Un abrazo a las familias de Sergio y Francisco.
Particularmente a Carmen, por compartirlo.

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Gracias a Pindolas en el blog de Rosa Díez pude ampliar este recordatorio. Había pasado por alto el testimonio de Carmen, en Olvidados. Gracias, Pindolas.

2 comentarios:

montse dijo...

Francisco Tomás y Valiente:
Te recordamos bien. Tu nombre es el nombre de todas las víctimas del terrorismo y, por tanto, provoca un respeto profundo.

montse dijo...

Sergio Borrajo:
Que se cumpla en tu memoria lo que pidió Carmen:
Una justicia que no reduzca penas a los asesinos, y que sea atenta con sus familiares.
Una Historia que hable de los asesinados.

Gracias, Carmen, por pedir.