19 junio 2007

19 de junio de 1979.

Héctor Muñoz Espinosa

Asesinado por ETA en Irún (Guipúzcoa).
Héctor era chileno. Vivía desde hacía dieciocho años en Irún, donde tenía dos tiendas de antigüedades. A las doce del mediodía dos individuos entraron en la que se encontraba Héctor y dispararon contra él. Parece que había sido amenazado varias veces y estaba pensando en abandonar Irún.

Héctor estaba casado. Tenía 39 años.
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19 de junio de 1980

José Pablo García Lorenzo

Asesinado por ETA en Amorebieta (Vizcaya).
José Pablo era empleado del Ayuntamiento. Fue disparado a bocajarro cuando salía de su casa poco después de las ocho de la mañana. Trabajó un tiempo leyendo los contadores de agua y últimamente estaba adscrito al servicio de recogida de basuras.

José Pablo, de 25 años, estaba casado y era padre de un hijo de un mes.
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19 de junio de 1987

Milagros Amez Franco
Felipe Caparrós Ubierna
Matilde Domínguez Martínez
María Emilia Eyre Diéguez
Mercedes Moreno Moreno
Consuelo Ortega Pérez
José Valero Sánchez
Luisa Ramírez Calanda
Luis Enrique Saltó Viñuelas
Javier Valls Bauza
Teresa Daza Cecilia
Rafael Morales Ocaña
María del Carmen Mármol Cubillo
Susana Cabrerizo Mármol
Sonia Cabrerizo Mármol
Mercedes Manzanares Servitja
Silvia Vicente Manzanares
Jorge Vicente Manzanares
María Rosa Valldellou Mestre
Bárbara Serrer Cervantes
María Paz Diéguez Fernández

Asesinados por ETA en Barcelona.
A las 16:12 de la tarde de aquel 19 de junio hizo explosión un Ford Sierra en el segundo sótano del Hipercor de la Meridiana cargado con amonal y líquido inflamable. Todos los partidos, salvo Herri Batasuna, condenaron el atentado. Cinco meses antes una delegación del Gobierno se había reunido en Argel con tres representantes de ETA: Iñaki Esnaola, Christianne Fandó y Domingo Iturbe.

Álvaro Cabrerizo perdió a su mujer María del Carmen y a sus dos hijas, Sonia, de 15 años, y Susana, de 13. En Testimonios de víctimas cuenta cómo ese día él sabía que sus hijas habían ido por la mañana a Hipercor. Luego supo que regresaron por la tarde acompañadas por su madre. Después del atentado y a raiz de algunas declaraciones en medios de comunicación, Álvaro recibió amenazas y tuvo que abandonar Barcelona. Le decían que iba a correr la misma suerte que su familia.

Silvia y Jordi, de 13 y 9 años también estaban en Hipercor. Ellos habían ido con su tía Merc, de 30 años, a comprar un bañador para Silvia, que se iba de viaje de fin de curso. La hermana y el cuñado de Mercedes, padres de los niños, han sufrido secuelas psicológicas desde entonces. Últimamente, también físicas.

Jordi Morales Daza tenía sólo 7 años cuando se quedó sin sus padres Teresa y Rafael. Su madre estaba embarazada.

María Rosa, Bárbara y Mari Paz no murieron el 19 de junio. Su agonía se prolongó alrededor de un mes más. María Rosa murió el 8 de julio, Bárbara el 16 y Mari Paz el 3 de agosto.

Milagros tenía 42 años. Felipe, 44. Emilia, 45. Rafael, 33. Consuelo, 67. Luisa, 60. Luis Enrique, 22. Javier, 40. Bárbara, 32. Mari Paz, 54.

De Teresa, Matilde, Mercedes Moreno, José, María del Carmen y María Rosa, ni siquiera he encontrado la edad. La sentencia de junio de 2004 algo da idea del alcance del daño. Milagros estaba casada con Rafael. Felipe, con Ángeles. Mari Paz, casada con Albino. Emilia, con Rodrigo. Mercedes deja a un hermano, Fernando, y a su madre, María. Matilde, a su hermana Marina. Mercedes Moreno deja viudo a José. Consuelo tiene una hermana, Gloria. Luisa estaba casada con Ricardo. Luis Enrique tiene padres, Francisco y Gloria. Bárbara, casada con José. Rosa, con Marcos...

Otras 45 personas resultaron heridas graves, 22 de ellas inválidas. Jessica López nació sorda. Su madre Milagros estaba embarazada de tres meses y era cajera de Hipercor.

En el juicio las víctimas se quejaron del comportamiento de la Administración. Roberto Manrique, de ACVOT, aseguró no haber recibido ni una sola llamada telefónica.

Rosa Peláez y José Vargas, supervivientes, ofrecen su testimonio en Olvidados, el libro de Iñaki Arteta y Alfonso Galletero. Aquí sólo algún fragmento:

"Rosa: Estuve a punto de separarme de José porque mi marido pasó de ser una persona alegre a ser un amargado. Una persona que se altera enseguida, a la que preguntas cualquier cosa y se enfada. Casi no puedes hablar con él.
...
Jose: Rosa quedó tocada porque, antes del 87 era..., bueno, es una navarrica muy salada, pero aquello la cambió totalmente. Ha tenido que someterse a tratamiento psiquiátrico y psicológico. A veces me ha dicho que yo también necesitaba tratamiento pero no sé, igual no quiero reconocer que quedé tocado o muy tocado, a lo mejor es que quiero huir de ese trauma, no lo sé.
...
Rosa: Me embargaron la cuenta de Hipercor y la tarjeta porque llegué a deber unas 22.000 pesetas. Y después nos quitaron la nevera, el televisor, el vídeo, algunos muebles..., nos embargaron todo.
Ni la Generalitat, ni el Ayuntamiento de Barcelona, ni nadie nos preguntó: "¿Estáis bien, necesitáis algo?
...
A los muertos se los olvida, lamentablemente, pero los muertos no van a volver. Los heridos parece que no existimos pero siempre vamos a estar ahí recordando lo que ocurrió."


Hoy a las seis de la tarde se celebra un acto de recuerdo y homenaje en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo, en la confluencia del paseo Fabra i Puig con la avenida Meridiana y la calle Río de Janeiro de Barcelona.
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19 de junio de 1995

Jesús Rebollo García

Asesinado por ETA en Madrid.
Jesús era policía municipal. Vigilaba una zona acordonada por la policía en la plaza de Callao tras recibirse una llamada que avisaba de un coche bomba en la calle del Carmen. Cuando explotó el Opel Omega cargado con 60 kilos de amosal y hexógeno plástico, Jesús estaba a 100 metros. Fue alcanzado en la cara y el pecho por un trozo de hierro desprendido de una papelera. Murió una hora después en el Hospital Clínico.

Hubo cuatro heridos leves: Francisco Javier Quintana y Agustín López Jiménez, compañeros de Jesús; el vigilante jurado Mariano Santos Duque y Carmen Rodríguez Díaz, que pasaba por allí.

Jesús tenía 39 años y era padre de cuatro hijos.
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Un abrazo a todas las familias y a los heridos de Barcelona y Madrid.

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Mi amiga Rosa RB llevó un ramo de flores a Hipercor el 19. Esto escribió en el blog de Rosa Díez:

[161] Rosa RB | 19.06.07 09:10 pm

[96] Carmen de Tellez

Una vez controlada la emoción te cuento cómo fue. Al plegar del trabajo, me metí en el metro hasta la Meridiana. Decidí ir caminando hacia el Hipercor buscando una floristería. Nada. Llegué y entré en el Hipercor. Pregunté por la floristería y me dijeron que estaba en el sótano -1. Sentí un pinchazo en el pecho. Bajé y las compré. Luego salí a la calle y me dirigí al Monumento a las víctimas situado a unos 100m.

A esa distancia ya veía perfectamente el monolito, alto, negro, solo, custodiano y ataviado del decorado para el homenage institucional pero ningún ramo, ninguna ofrenda de los vecinos del barrio, de las organizaciones cívicas de la ciudad, de los sindicatos, partidos, nada. Mi dolor de pecho se intensificó.

Después de informar a los Mossos y a la GU de cuales eran mis intenciones, me pidiero que volviera más tarde no fuera que alguien lo quitara porque molestara (aún estaban montando el escenario). Me los quedé mirando y les dije que lo dejaba ahora y me acerqué al monolito negro.

Dejé mi ramo, nuestro ramo y al ver mi gesto una representante de la ACVOT me dió las gracias. Le intenté explicar lo sucedido con la policía pero en ese momento mi emoción me impedía articular palabras con normalidad. Me cogió dulcemente del brazo y me presentó al Presidente de la asociación. Solté todas las lágrimas acumuladas en el camino de vuelta.

La soledad de las víctimas simbolizada en este monolito negro con tan sólo nuestro ramito me produjo una tremenda vergüenza y pena. Una pena negra.

Un tierno y fraternal abrazo a todas las víctimas de ETA.
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Rosa, gracias.

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19 de junio de 2009

Eduardo Puelles García

Asesinado por ETA en Arrigorriaga (Vizcaya).
Hacia las nueve de la mañana Eduardo acudía a trabajar. Muy cerca de su casa, en un aparcamiento exterior, estalló una bomba lapa situada junto al depósito del coche. La mujer de Eduardo, Paqui, que escuchó la explosión, acudió cuando el coche aún ardía; tuvieron que llevarla al hospital. Eduardo murió abrasado.

Era policía desde los 22 años. Ascendido a inspector en 2002, pertenecía a la Brigada de Información de Bilbao, unidad encargada de la lucha antiterrorista.

Rosa, vecina de Santa Isabel, en Arrigorriaga, dijo de él:

"Era una persona del barrio de toda la vida, cercano, sociable y se podía confiar en él". Su trabajo en la Policía le valió más de treinta felicitaciones públicas del Ministerio del Interior y dos cruces al mérito policial con distintivo blanco".

Hijo de emigrantes -su padre era de Valladolid y su madre de Burgos-, Eduardo era de Baracaldo. Tenía 49 años, estaba casado y era padre de dos hijos de 16 y 21 años.

Su mujer Paqui, al día siguiente, hizo estas declaraciones:

"Son asesinos. Esto es un negocio y ellos viven de este negocio. Con matar a mi marido no han conseguido absolutamente nada. Viven de esto, no defienden la libertad de nadie (...). Que lo entienda todo el mundo (...). Como mi marido hay muchos, gracias a Dios. Y espero que algun día, y no tardando mucho, acaben con ellos".

Un abrazo a ella, a sus hijos, a toda la familia y amigos de Eduardo.

7 comentarios:

libre dijo...

Carmen, ¡qué magnífica labor! Sigo tu blog a diario y, la verdad, es que me abruma. Tu trabajo sí que merece la pena. ¡Animo!

libre dijo...

PERDONA MI ATREVIMIENTO - Los asesinos de Hipercor fueron (para tu archivo de datos) Rafael Caride Simón y Santiago Arróspide "Santi Potros", condenados por este atentado a 790 años de prisión (¿cuántos habrán cumplido?)

Carmen de T. dijo...

Gracias, Libre.
Por tus ánimos y por la info.

montse dijo...

Héctor Muñoz, Jose Pablo García, Jesús Rebollo:

Los españoles, a las víctimas de ETA os queremos.

Un recuerdo para los heridos en el atentado de Madrid en 1995.

montse dijo...

Nunca olvidaremos el atentado de Hipercor, nunca mientras vivamos.

En la información del blog, Carmen nos recuerda las relaciones familiares de muchas de las víctimas. Contemplar de nuevo a tantas familias destrozadas produce un dolor profundo.

Y perdonad, víctimas de Hipercor, si no hemos sido capaces de prestaros el apoyo que necesitabais.

Procuraremos acordarnos más de los heridos. Me gustaría que aparecieseis en algún medio de información explicando cómo ha sido vuestra vida y qué necesitais ahora. Que así sea, que os den voz.

dani dijo...

Solo un apunte, Jose Pablo Garcia tenia un hijo de un mes, si puede ser corrigelo por favor, muchisimas gracias por mantener el recuerdo

Carmen de T. dijo...

Corregido, Dani.
Muchas gracias a ti.
Y un abrazo.